Agosto 28th, 2011

Duros a Cuatro Pesetas

De aquellos polvos…

El PP de la mayoría absoluta en 2001 ya quiso meterle mano a los recursos propios de las Cajas de Ahorro. Puede que les preocupase su solvencia, puede que la excesiva politización, puede que las discrecionalidades de las leyes autonómicas o puede que ninguna de las anteriores. 

El caso es que en un momento en el que las cajas captaban recursos propios mediante deuda subordinada o acciones preferentes emitidas por filiales en las Islas Caimán, alguien en el equipo de Aznar-Rato tiró de hemeroteca y encontró que en 1988 se había previsto que las Cajas de Ahorro pudiesen emitir unos instrumentos financieros llamados Cuotas Participativas, pero que tenían tantas restricciones que desde entonces nadie las había utilizado. 

La situación cambiaba ahora: el primer borrador de la Ley Financiera marcaba que se convertirían en títulos cotizados en los mercados con derecho a voto. Habrían nacido las acciones de las Cajas de Ahorro.

Poco duró la propuesta, y entre presiones, pactos y el advenimiento del caso Gescartera, las Cuotas Participativas desaparecerían de la Ley Financiera, para llegar en 2004 a este mundo carentes de derechos de voto y en medio de un momento de euforia y dinero barato que hizo que ninguna caja las emplease. 

Las cuotas de la CAM

En Diciembre de 2007 la situación ya era otra. La crisis aún tardaría algo en estallar (Lehmann Brothers no quebraría hasta más de medio año después), pero la Asamblea General de CAM del 14 de diciembre de 2007 acordó autorizar la primera emisión de cuotas participativas de la Caja. Por su parte, el Consejo de Administración de la Caja, por delegación de la indicada Asamblea general, acordó el 22 de mayo de 2008 emitir hasta 50.000.000 Cuotas Participativas, con un valor nominal de dos euros.

Según las cuentas de la CAM en 2008, las Cuotas se emitieron con un nominal de 100 millones de euros y una prima de emisión de 92 millones, es decir, se vendieron casi al doble de lo que la propia entidad entendía que valían.   

Los llamados  ”inversores cualificados” sólo compraron el 31% de las Cuotas (La Caixa, Bancaja y Caja Madrid compraron cada una un poco más del 2%). El resto fue repartido como forma de remuneración entre los directivos o de forma mayoritaria (un 65,6%) vendido a particulares.  

Es decir, dos terceras partes de las cuotas participativas de CAM, un instrumento totalmente nuevo en nuestro país, de una Sociedad que operaba en un sector tan complejo y competitivo como el financiero, que agrupaba a más de 100 filiales y cuyo informe anual constaba en ese año de 252 páginas, se vendía directamente a los particulares, como si de una cuenta corriente o un plazo fijo se tratara.  

La evolución desde la intervención

El 21 de Julio, el Consejo de CAM aprobó la recompra de los 50 millones de cuotas por un precio de 4,77€ cada una, lo que suponía una rebaja sobre el valor de colocación en 2008 del 18%, a falta de la ratificación en una futura Asamblea General.

El 22 de Julio, al día siguiente de pactar la recompra, la CAM era intervenida por el Banco de España. Las Cuotas cerraron ese día a un precio de 4,56€, un 5,39% menos que el día anterior. 

Como curiosidad, casi al mismo tiempo CAM hace desaparecer la información sobre las Cuotas de su página web y la dirección https://www.cam.es/ES/inversores/Cuotas-Participativas/Paginas/Cuotas-Participativas.aspx ofrece una pantalla en blanco con el mensaje “401 UNAUTHORIZED”, de forma similar a lo que hizo con sus datos financieros.

A lo largo del mes, el valor iría cayendo poco a poco hasta los 4,05€ del 17 de Agosto. En los siete días siguientes perdió 65 céntimos, un 16%.Y todo estalló hace apenas tres días. Al cierre de los mercados del día 24 de agosto, los interventores de la CAM comunicaban a la CNMV que “deja sin efecto” los acuerdos de la entidad antes de ser intervenida, por los que se comprometía a recomprar sus cuotas a un precio de 4,77 euros. Ayer, día 26, su valor cerró a 1,31€. 

Qui paga la festa?

¿Es correcta la decisión de los interventores? Analicemos los diferentes escenarios que se nos plantean: 

  • De ratificarse el acuerdo de recompra, se hubiesen comprado títulos con dinero de todos los contribuyentes (que es de donde sale el dinero del FROB) a un precio, a la vista de la cotización, muy superior a lo que realmente valen a día de hoy.
  • Al no ratificarse, los cuotapartícipes tienen unos títulos que valen hoy casi un 70% menos de lo que valían hace apenas tres días y una durísima lección sobre el riesgo en los mercados financieros.

¿Cuál es mi opinión? Francamente, las pérdidas que hayan podido sufrir los inversores institucionales y los directivos de la Caja me parecen lógicas dentro de la normalidad del mercado. Los que me preocupan son los pequeños inversores. No sé a ustedes, pero yo recuerdo que en 2008 me llamaron más de tres veces desde mi oficina para venderme cuotas participativas. 

Por lo que he recabado de conocidos y familiares que compraron, fue la confianza en el director o el interventor de la oficina lo que les hizo comprar algo que jamás llegaron a entender exactamente qué era. Pero por mucho que me toque de cerca y me duela, creo que algo de responsabilidad debe tener aquél que decide invertir en algo que no conoce porque le aseguran que va a ganar mucho más dinero. Ya somos mayorcitos para saber que nadie da duros a cuatro pesetas.

(Una versión levemente editada de este artículo apareció en la edición impresa del Diario Información, el domingo 28 de Agosto de 2011)

  1. cjnavas ha publicado esto
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